se sabe que para los celtas la cabeza era sagrada ya que en ella se encontraba el alma , el pensamiento y la escencia del ser humano, es por eso que tenian la costumbre de cortarlas en batalla y las guardaban como un importante trofeo.Podían colgarlas en las toscas sillas de sus caballos, en las puertas de sus casas o en otros lugares visibles. Suponían el testimonio de una proeza, y las embalsamaban para que se conservaran en buen estado durante mucho tiempo.
Existen pruebas suficientes para saber que en muchas tribus celtas la iniciación de los jóvenes guerreros consistía en salir en busca de una cabeza humana. Si volvían con ella colgando de su silla de montar, no sólo se consideraba que su instrucción militar había concluido, sino que adquirían todos los derechos de un noble adulto, uno de los cuales consistía en que podían casarse y formar una familia.
En una trágica leyenda:
galesa se cuenta que Bran el Divino se enfrentó a tantos enemigos en una batalla que fue vencido. Antes de expirar pidió a sus siete amigos, que eran los únicos supervivientes, que le cortaran la cabeza y la llevasen lejos de allí, pues no quería que pasara a convertirse en un trofeo para sus enemigos. La petición fue cumplida con tanto rigor que los siete la seguían guardando cuando llegaron al otro mundo, donde se la pudieron entregar a su propietario. Junto a éste permanecieron 80 años, hasta que uno de ellos cometió un delito imperdonable, cuyo castigo provocó que los siete volvieran a la Tierra. Llevaron de nuevo consigo la cabeza de Bran, el cual les había aconsejado que la enterraran en el centro de Londres, para que así toda la Britania fuera defendida de cualquier mal, y así lo hicieron. Hasta que un grupo de malvados la desenterró, lo que desencadenó calamidades de todo tipo.
Bibliografía:
Los celtas - Manuel Yáñez Solana